Ser sostenible no es difícil: 7 consejos útiles y sencillos para el día a día

Hay un tema que nos afecta a todos y que cada vez cobra mayor importancia: la sostenibilidad. Todo el mundo tiene la posibilidad de contribuir de una forma u otra, y ayudar así en la consecución de este objetivo común. A menudo basta con aportar nuestro granito de arena para llevar una vida más sostenible.

A continuación os presentamos nuestros 7 consejos útiles favoritos, que son muy fáciles de seguir

 

1. Termos con un diseño modern

Uno de los temas más importantes en relación con la sostenibilidad es el uso de plástico. ¿Cómo podemos reducir la grave contaminación del medioambiente y, sobre todo, de los océanos? ¿No podría darse un primer paso en la buena dirección si todos adquiriésemos un termo y dejásemos de comprar botellas de plástico? Hoy en día hay una gran variedad de empresas que ofrecen termos en diversos colores y estampados. ¡Los hay tan originales que atraen todas las miradas!

 

 

2. Envoltorios de cera de abeja como alternativa práctica

Con frecuencia utilizamos papel de aluminio o film transparente para tapar los alimentos que ya hemos abierto y mantenerlos frescos. De esta manera, en nuestra vida diaria producimos basura innecesaria. Para evitarlo, se ha inventado una alternativa fantástica: los envoltorios de cera de abeja.

 

 

3. Ir a comprar con una bolsa propia

Las bolsas de plástico del supermercado han pasado prácticamente a la historia. Existen numerosas alternativas estupendas, por ejemplo, bolsas de tela o yute muy originales. Se pueden doblar, son fáciles de transportar, prácticas y reutilizables.

 

Además de las bolsas de tela o yute, existen bolsas reutilizables en las que puede llevarse la fruta y verdura.

 

 

4. Olvidaos del ascensor: subir las escaleras está de moda

Para regalarle un poco de sostenibilidad a nuestro cuerpo, ¿por qué no utilizamos más a menudo la escalera en vez de ir siempre en ascensor? Seguro que las primeras veces acabamos sin aliento, pero a la cuarta o la quinta despertaremos la envidia de nuestros colegas cuando vean la tranquilidad con la que subimos o bajamos los peldaños. Otra ventaja es que ahorramos energía cada vez que vamos a pie y que el ascensor no tiene que ponerse en funcionamiento.

 

 

5. Darle una segunda oportunidad a nuestra ropa

A quién no le ha pasado: estamos delante del armario y no tenemos ni idea de lo que vamos a ponernos... ¡Y eso que el armario está repleto de ropa! Vamos a tomarnos el tiempo para limpiar nuestros armarios y ver qué prendas nos vamos a poner realmente y cuáles merecen una segunda oportunidad. Esto es posible vendiéndolas en plataformas de segunda mano o en mercadillos. También las podemos donar a organizaciones sin ánimo de lucro que aceptan prendas de ropa usadas.

 

 

6. Apoyar los negocios locales

¿Ya conocéis la tienda de la esquina? ¿Y qué hay de la pequeña boutique que acaba de abrir a dos calles de distancia? ¿O la panadería que siempre despide un delicioso aroma a pasteles recién hechos? Mirad los establecimientos de vuestro barrio y descubrid nuevos tesoros. Quién sabe, igual encontráis vuestra nueva cafetería preferida. La gente de vuestro alrededor se alegra de que vayáis a su tienda y compréis directamente allí.

 

 

7. Una nueva utilidad de los restos de comida

El contenedor de residuos orgánicos forma parte de cualquier cocina. Aquí es donde echamos la piel de las zanahorias y la cáscara de las cebollas de la cena de anoche u otro tipo de desechos. Aprovechemos estos desperdicios para crear un rico caldo casero.

 

Para ello, rescatad los restos que os sobren tras preparar la comida (p. ej., la piel de una zanahoria o apionabo y media cebolla), introducidlos en una olla y añadid agua. A continuación, llevad a ebullición y sazonad con especias frescas, en el mejor de los casos con hierbas de vuestro propio jardín. Cuando todos los ingredientes estén blandos, colad el caldo y salpimentad. Por último, coced de nuevo el caldo antes de almacenarlo en recipientes de cristal esterilizados.

 

Hay algo que está claro: ¡lo casero siempre está mucho más bueno!

 

 

 

 

Puede que ya practicaseis muchos de los consejos que acabamos de presentar. En ese caso: ¡enhorabuena! Sois un auténtico modelo de conducta. O puede que quizás no conocieseis estos trucos y que hayamos logrado inspiraros y animaros a probar algo nuevo.

 

Otras ideas fabulosas para vivir sin plástico son, por ejemplo, los champús sólidos y las compras en tiendas de venta a granel.

 

¿Cómo vais a despediros del plástico? ¡Sorprendednos con vuestra inspiración e ideas creativas!

 

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