El perro, el gato o la cobra – muchos ejercicios de yoga están inspirados en el mundo animal. ¿Por qué ocurre eso? Una posible explicación es que los maestros yogui siempre vivieron en armonía con la naturaleza y se inspiraron en ella. Las posiciones de algunas posturas de yoga nos recuerdan a las posturas que adoptan por instinto los animales, por eso es algo lógico que su nombre derive del modelo animal. Por ejemplo, el modelo que se sigue para el ejercicio «Perro boca abajo» es una postura que suelen adoptar los perros tras levantarse, el «lomo de gato» típico se muestra en el ejercicio gato-vaca.

Aquí os enseñamos cómo podéis practicar los ejercicios de yoga animales más conocidos y os explicamos el efecto positivo que tienen sobre vuestra salud y vuestro bienestar.

No olvidéis que hay variantes diferentes de los ejercicios que os presentamos, dirigidos o a los yoguis principiantes o a los avanzados. Debéis consultar a un/a profesor/a de yoga cuál es la variante mejor para practicar vosotros.

 

Postura del perro boca abajo (Adho Mukha Shvanasana)

Der nach unten gerichtete Hund

Uno de los ejercicios de yoga más conocidos es el perro boca abajo. Ponte a cuatro patas, distribuyendo el peso en las manos y las rodillas. Las manos y los pies tienen que estar en contacto firme con el suelo, la espalda recta y estirada. Apóyate en los dedos de los pies. Aleja las rodillas del suelo y apoya tu peso sobre las manos y la parte delantera/los dedos de los pies. Estira las caderas hacia arriba y atrás (alejándolas de la cabeza), de forma que tu cuerpo forme un triángulo. Aleja los omóplatos de las orejas. Mantén la columna vertebral estirada y recta, la cabeza está en línea con la columna. Estira las piernas cada vez un poquito más, pero solo dentro de tus límites, sin redondear la espalda. Inspira larga y profundamente y mantén esta posición durante unos segundos. Repite el ejercicio tres veces.

Este ejercicio lleva la sangre al cerebro y a la columna. Limpia los pulmones y mejora el equilibrio. Además, también te ayuda a tener un espíritu despejado y fomenta la creatividad, la autoconfianza y la concentración.

 

La cobra (Bhujangasana)

Die Kobra

El ejercicio de la cobra imita la posición de la serpiente elevada. Túmbate boca abajo en contacto completo con la estera y pon las manos debajo de los hombros, las palmas en contacto con el suelo. ‘Ancla’ tu cadera en el suelo, lleva la pelvis y el ombligo hacia dentro en dirección hacia la columna, para proteger la espalda de compresión excesiva. Aléjate del suelo apretando firmemente las palmas contra la esterilla, levante el torso y estíralo formando un arco, para abrir el ‘entorno del corazón’. Deja los codos cerca del cuerpo, los brazos ligeramente doblados, en los codos (lo ideal es que la parte inferior del brazo esté estirada). Lleva la cabeza hacia la nuca, sin forzar las vértebras cervicales. Mantén la posición 12 segundos y repite el ejercicio tres veces.

El ejercicio de la cobra te ayuda a reforzar la musculatura pélvica, de la espalda y de los brazos. Además, fomenta tu autoestima, abre y libera tu espíritu.

 

El ejercicio gato-vaca (Chakravakasana)

Katzenstellung

Kuhstellung

En este ejercicio cambias entre la postura del gato y la de la vaca. Ponte a cuatro patas (apoya las manos y las rodillas) y al espirar lleva la pelvis hacia arriba, de forma que la columna se redondee en dirección al cielo/techo. Tu espalda es como la de un gato (con el lomo levantado), tu mentón está cerca del esternón. Inspira ahora y redondea la columna en dirección hacia el suelo. Mete el ombligo (para evitar forzar el lumbago), deja que la pelvis baje, lleva los omóplatos hacia abajo (lejos de las orejas) y levanta la cabeza, de forma que tu mirada esté dirigida hacia delante. Tu espalda ligeramente curva parece ahora la de una vaca. Repite el ejercicio tres veces.

El ejercicio gato-vaca fomenta la flexibilidad de la columna, fortalece la musculatura de la espalda y ayuda a eliminar la tensión muscular.

 

La mariposa (Bhadrasana)

Der Schmetterling (Bhadrasana)

Esta es una postura sentada que recuerda a una mariposa. Siéntate en el suelo, junta las plantas de tus pies y deja que las rodillas caigan hacia afuera. Agarra cada uno de los pies con las manos o rodéalos con los dedos engarzados. Mantén esa posición hasta tres minutos, con la columna recta, inspira y espira hondo. Para finalizar pon las manos al lado del cuerpo y estira hacia delante las piernas, una después de la otra y relájate.

El ejercicio de la mariposa estira el interior de los muslos y mejora la flexibilidad de la cadera. Estimula los órganos abdominales y fomenta la circulación sanguínea. Este ejercicio es un símbolo de la voluntad de desarrollarse y de renovarse.

 

La paloma (Eka Pada Rajakapotasana)

Die Taube (Eka Pada Rajakapotasana)

En este ejercicio tu cuerpo tiene el aspecto de una paloma sentada. Ponte a cuatro patas y coloca después la pantorrilla derecha entre las manos (variante sencilla: empuja la pierna derecha doblada hacia delante, de forma que estés sentado sobre el tobillo). Estira la pierna izquierda hacia atrás. Endereza el torso y percibe como toda la zona pélvica izquierda y el muslo izquierdo se estiran. Cuando estés sentado con estabilidad puedes pasar a una flexión hacia atrás, dirigiendo la mirada hacia arriba y estirando el entorno del corazón. Haz ahora el ejercicio hacia el otro lado

La paloma abre la cadera y estimula los órganos abdominales. Además, con la flexión hacia atrás se abren el pecho y los hombros. La paloma activa, a la vez que abre y despierta el espíritu.

 

El camello (Ustrasana)

Das Kamel (Ustrasana)

El camello es un ejercicio que equilibra la parte delantera y trasera del cuerpo. Ponte de rodillas, percibe como las rodillas, las tibias y la parte delantera de los pies están en un contacto firme con la esterilla. Mete el ombligo para estabilizar la pelvis y la parte baja de la espalda. Así evitar forzar el lumbago cuando flexionas el cuerpo hacia atrás mientras mantienes los mulsos perpendiculares. Según seas capaz o bien juntas las manos detrás de la espalda o las dejas sobre los talones (de los pies con los dedos apoyados en el suelo), estira el pecho hacia arriba y delante. Respira larga y profundamente. Mantén la posición, percibiendo el ombligo para que así las nalgas estén relajadas. El camello ayuda a perfeccionar la flexibilidad y estira el tórax. Este ejercicio abre la mente y ofrece alegría de vivir.

 

Más inspiraciones de yoga

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