Meditación por la nariz… y para los sentidos

Feel Good, General |

La nariz es el órgano de la respiración y del olfato. De alguna manera se encuentran. La nariz aporta beneficios fisiológicos a la respiración pero también energéticos.

Prueba de respirar y a la vez captar un olor agradable (una flor, un aceite esencial, un incienso).  

Haz que el aire (y el olor) entren muy lentamente por ambos orificios.

Prueba, también, y de alguna manera, de abrir, expandir las aletas de los orificios nasales para poder facilitar la entrada del aire; como si de dedos se tratara y quisieras abrazar, apresar el aire hacia dentro. Pero muy lentamente, muy suavemente, de forma silenciosa. El aire no debe emitir sonido alguno al entrar por la nariz.

Concéntrate en el flujo suave del aire y siente plenamente la entrada de estos orificios, el punto justo entre adentro y afuera.

Percibe el paso del aire y percibe el aroma. Siente el flujo del aire y localiza dónde se siente el aroma.

Finalmente, y manteniendo las otras indicaciones, dirige el aire hacia la parte (interna)  más alta de la cavidad nasal. Externamente sería la zona alta del tabique, donde empieza y donde se junta con el entrecejo. Haz que el aire suba muy muy arriba por el tabique y dirígelo hacia el tope de la cavidad nasal. Lo más arriba que puedas. Siéntelo.

Esta zona alta de la cavidad nasal es la que contiene más puntos nerviosos, una zona extremadamente sensible, que nos conecta con espacios muy sutiles (aire, aroma) y estimula la glándula pituitaria, que los antiguos yoguis llamaban Ajna o 3er Ojo.

Antes de que el aire llene los pulmones (hacia abajo, hacia el abdomen), el aire tiene que subir hasta estimular esa zona alta de la cavidad nasal.

De esta manera deja que lentamente se llenen tus pulmones. Sin forzar ni presionar nada. Suspende la respiración 2-3 segundos, como absorbiendo y saboreando ese aroma, ese aire, ese Prana (energía vital) respirado, y luego lenta y cómodamente deja que salga el aire.

Repite algunas veces más. Experimentándote y entrenándote en focalizar esas partes de la nariz, externas (aletas, entrada orificio) e internas (zona más alta de la cavidad). Manteniendo la concentración y la atención plena en todo momento, en todo el proceso respiratorio olfativo.

¡Y disfruta del momento y goza de la sensación que te deja en todo el cuerpo!

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